martes, 30 de septiembre de 2014






"Ese hombre, o mujer, está embarazo de mucha gente. La gente se le sale por los poros. Así lo muestran, en figuras de barro, los indios hopis, de Nuevo México: el narrador, el que cuenta la memoria colectiva, está todo brotado de personitas." 





No soy yo. No soy un ente independiente de los factores externos. Soy una colección de personas. Un brote de seres humanos en mi composición. Estoy brotada de personitas. Soy irrepetible, se unen inherentemente a mi partículas de otros seres humanitos que cruzan por mi vida y van confeccionando con los minutos y los días otra Martinsita. ¿Es malo o bueno? ¿Que tan malo es ser los otros? ¿O ser uno con los otros adentro? ¿Cuál de las dos opciones me concierne? ¿En que lío me metí?
Son monólogos, no? Ni idea. Mi dilema soy yo. Yo soy mi dilema. Como cuesta ser uno mismo. El cuento hispter del "be yourself" no me funcionó. No se ser yo misma. Se me mezclaron las Natalys. Y si ser yo misma es ser cada Nataly es una situación que amerita? Y si lo de las Natalys es mi propio cuento chino? No sé, me siento multifacética. También me siento super monóloga. Eso.