miércoles, 5 de agosto de 2015

Ataques de Pánico: (mis) pasos y (mis) creencias.


Creencia 1: Los colores vivos, las flores y el aire son lo necesario para meterte en un ambiente psicológico de armonía, al menos la mínima para restablecerte en pleno y puto ataque de pánico.
Sí, las flores son amigas, la naturaleza, el aire, que al menos a mi me falta cuando los tengo es esencial. Pensá en ellos. Son aliados. En la vida y en la susodicha situación.

Creencia 2:  Sé fuerte, y tenés dos formas de tenerlo bajo control, psicofármacos, o teniéndolo meramente bajo control, (con énfasis en "meramente"). Podemos tener  todo lo que queramos bajo control, hasta cosas que no creemos como el clima (sí, encerrate en tu casa que no te mojás con la lluvia, seguro). Nota personal: yo probé la de ser fuerte, soy una gila, podría tomar lo proscrito por el psiquiatra, pero prefiero otras cosas sobre los psicofármacos, pos el que quiere comer durazno que se banque la pelusa. Sí, alta gila yo pero cada uno decide como morirse, de todos modos está bueno ver hasta donde llegás, y como controlás en definitiva; tu cuerpo y mente, y más cuando es en conjunto. En la situación que sea.

Creencias 3: No, no son psicológicos, bueno, capáz que alguien profesional te dice que sí, vos haceme caso a mi que nunca leí nada de psicología y creeme, lo vivís en cuerpo y mente, se me parte el alma al medio, pienso que el cielo se me cae encima como en Chicken Little y pierdo el aire, y no porque me enamoré o ví a esa persona, no. Porque estamos viviendo una situación de ataque de pánico, con lo que eso conlleva. Los ataques de pánico son productos de situaciones o vivencias malas, tóxicas que convierten a nuestra mente en blanco de consecuencias desde un lagrimón hasta llegar a cortarse. No dejemos que la situaciones nos toquen, y si es posible, cortemos la raíz que genera dichas vivencias.



Paso 1: Tome en cuenta que esto no es normal, pero tampoco es el único que lo vive, no está solo. Nunca sabe quien está al lado sintiéndose la persona más desolada del planeta.

Paso 2: Exhale e inhale. Sea amigo de los números aunque odie matemáticas y cuente hasta 10. O hasta 5. Yo cuento hasta cinco, la mente me enloquece y no me deja seguir el proceso con tranquilidad. Sí. No se deje engañar, si es ansioso el momento que está viviendo lo pone ansioso, porque es boludo y piensa que no puede controlar las cosas que le pasan y viven, y no, capáz no puede, pero se pueden crear alternativas de supervivencia.

Paso 3: Sepa que no está solo, al menos no en esto. A todos nos pasa, una vez, cinco veces, todos los días, pero el que lo vive, sabe a lo que se enfrenta el otro. No sea tímido, pida lo que necesite en ese momento, la gente puede ser muy émpatica cuando quiere. Ah sí, la gente es buena a veces.

Paso 4: Pida un abrazo, va a ver que las barreras abismales que lo separan de los otros y lo hacen sentir solo se derrumban en el momento en que su cuerpo se abraza con el de ese amigo, ese hermano, esa persona, y usted ve que no todo está perdido, y que quizás pa hoy ver el arcoirís tenés que empezar el día viviendo la tormenta. Be stronger babe.

domingo, 2 de agosto de 2015

Fisionomía de vos y yo.

Mitad vivo, mitad muerto. Y esa mitad viva tiene que abarcar la otra parte, se tiene que encargar de contagiar a la otra mitad difunta, o quizás no difunta, porque no falleció. Fallecer no es lo mismo que morir. Muerto se nace, fallecer se fallece cuando se cumple un ciclo. Vivimos falleciendo y volviendo a nacer pero no es el punto de la nota. No. Nunca se el punto de lo que escribo. Creo que por eso me considero mala en esto.
Y en esa parte muerta está todo lo pesado, la tristeza, la soledad (la soledad es especial porque también está en la zona recargada y viva, es letal ella, siempre está, porque siempre estamos solos), y quizás, un pesado de ese pasado, la mayoría. Porque el hemisferio muerto es íntimo, es todo tuyo, nadie lo puede ver, por eso está el pasado, es tuyo, y nadie más puede entrar y mirar la casa, pero vos en cambio te conocés todas las piezas, y los muebles, y el polvo que cubren esos muebles.
En cambio, la zona viva, es otra cosa, ahí está el futuro, es puro colores, y ahí entrás vos con tu sonrisa de arco iris y yo me quedo mirandote y te dejo entrar a mi patio, pero me da miedo dejarte entrar a mi casa de muebles empolvados y mirá si explota todo, yo no quiero que sea igual que con los demás, ser libros abiertos con gente abierta a otros libros.
Y ahí se queda la casa, siendo felíz saltando en la ciudad llevando la casa a oscuras a tientas, regalandole flores a otras casas con muchas flores y muebles empolvados y de vez en cuando te animás y desempolvás con esa otra casa a oscuras y a tientas y chocamos, y colisionamos y digo chau porque mañana ya estoy dentro de vos.